2019/05/31

Hayedo

5 grados a las 7:30. Pese a que va a pegar fuerte el calor en cuanto se levante más el sol, me abrigo porque voy a andar un rato por umbría y bajo el bosque.
Las hojas de las hayas crecen de forma horizontal, formando un tamiz que colorea la luz a medida que va amaneciendo sumergiendo el interior del bosque en una atmósfera teñida de verde y amarillento.
El hayedo crece en torno algunos arroyos y barrancos, sobre un estrato de cuarcitas blancas que con frecuencia afloran con sus característicos cortes lisos. Donde el hayedo termina empieza el robledal, la mayor parte aún deshojado, o el brezal, que tiñe las laderas de las montañas lejanas de un tono fucsia.
El bosque de hayas prácticamente sólo contiene hayas, incluso en los márgenes de los arroyos, y sólo en muy contadas ocasiones aparece un arranclán, un mostajo, serbales o acebos.



Afloraciones de cuarcitas

La luz del sol empieza a crear una atmósfera mágica

Un arraclán, para variar


A pesar de que estamos a las puertas del verano, las zonas de melojar siguen deshojadas en los valles altos.






Las hojas de las hayas filtran y colorean la luz del sol creando una sensación extraña de iluminación interior.

 Para variar, un mostajo. Se le divisa claramente desde lejos por su tono más azulado en contraste con el verde vivo de las hayas.

Serbal

Al fin diviso al corzo, al que llevo escuchando berrear y escabullirse desde que llegué.

En los troncos podridos crecen hongos.

La Cuerda de La Pinilla con restos de nieve

Donde termina el hayedo comienzo un extenso brezal

Por la Cuerda de las Berceras, hacia el Alto del Parrejón. Las cuarcitas blancas, que se ven oscuras han dejado paso a pizarras oscuras, que se ven claras.
Por los jardines de la cuerda pululan escarabajos tigre verdes y colorados; y multitud de mariposas, la mayoría blancas, algunas metidas aún en el saco de dormir.
Al igual que ellas, me metamorfoseo, y cambio la vestimenta de campo a través a vestimenta de dominguero hortera con gorrito incluído.

El Ocejón, referente de la Sierra de Ayllón, a lo lejos.


Como el día está claro, se pueden divisar los Picos de Urbión hacia el noreste.

También se divisa el Moncayo.

Laderas teñidas de fucsia por el brezo en floración.

El sol pega con fuerza, pero por algunas zonas circula una corriente de aire fresca que pide manga larga.


2019/05/05

Salamandra de Gredos

La mayor parte de los montes están recubiertos de pinar de repoblación, y sólo en algunas laderas se conserva el robledal autóctono, que a media ladera es relevado por enebros, arces campestres, y cornicabras. Estos últimos, en esta época del año empiezan a sacar unas hojillas rojizas, con lo que tanto en primavera como en otoño tiñen el bosque de rojo, aunque en esta ocasión con escasa densidad de follaje.
Más abajo fresnedales y zonas desarboladas para pastos.

 Abeja libando en un gamón

 Caminos entre pinares

Empieza el robledal

Abundan los bloques de granito formando covachas y grietas.



Aquí se pueden apreciar todos los tipos de arbolado del monte: robles, pinos, arces, enebros y cornicabras.

franja de arces creciendo desde fondo de una grieta entre las lajas de granito.



 Peonias

 Cortafuegos entre los pinares

Salamandra de Gredos, más cabezona que la salamandra normal.