2009/09/12

Pedriza anterior

La Pedriza estaba realmente seca. Las moras de las zarzas, aun maduras aparecían mustias y flamélicas. Los arces de Montpellier estaban ya rojos, vestidos de otoño (no todos). Las lagartijas acababan de parir, muchos chivines. Pero no hacía un calor bochornoso: aunque por la mañana no se viera ni una nube, un frente tormentoso se aproximaba desde el norte.

El Yelmo desde uno de los bellos "jardines Zen" cercanos.
La cima estaba petada de excursionistas, de modo que no subimos.



Los pronósticos meteorológicos se cumplieron y cayó un pequeño
chaparrón que dejó los campos olorosos y las piedras relucientes.

A lo lejos se podía observar la línea de lluvia, alejándose
hacia el sur, regando la mitad del embalse de Santillana.

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