Aunque la cueva es muy pequeña, en esta visita descubrí un tramo nuevo, trepando hacia un desván que termina en una salita con microexcéntricas y un pequeño lago.
El trenedor
Hornacina en la sala del barro
pendones
Microexcéntricas nada más trepar al desván
techo de la salita final
La entrada está ocupada por opilones, y un poco más adentro hay arañas y polillas
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